LA VIDA NO SE MIDE POR LAS VECES QUE RESPIRAS, SINO POR AQUELLOS MOMENTOS QUE TE DEJAN SIN ALIENTO.

PIERDE EL MIEDO, DA UN PASO ADELANTE...

miércoles, 17 de octubre de 2007

MARTES, 16-10-07 (La historia de María/2)


José se asomó a la ventana, cubierto con una manta gris, delgada, remendada y vuelta a remendar. Contempló la nieve qe cubría los campos y que seguía cayendo mansamente. El cielo estaba tapado por completo y la temperatura era muy baja. Mientras respiraba, nubes de vapor salían por su boca. Cerró los postigos, se tapó mejor con la manta y, frotándose las manos heladas, se sentó frente a la chimenea. Echó un tronco al fuego, calculando cuánto tiempo les duraría la leña que tenía almacenada. Ese año, el invierno se dejó caer mucho antes de lo que esperaba nadie y temía que sus reservas no fueran suficientes para los días que se avecinaban. Un sonido a sus espaldas le hizo volver la cabeza. Inmediatamente, sus ojos cambiaron, se llenaron de ternura en cuanto vio que Encarna seguía dormida. Era casi imposible que no estuviera ya levantada, revoloteando de un sitio a otro, poniendo la leche a calentar, el pan a tostar, metiendo prisa a los pequeños y regañando a los mayores... Hacía ya quince años que se habían casado, después de toda una odisea que hasta les obligó a escaparse juntos, y todavía le sorprendía esa increíble vitalidad que la tenía en danza desde que salía el sol hasta que oscurecía. Quiso despertarla con besos y caricias, como hacía al principio de su vida en común, pero se lo pensó mejor.


- Déjala que duerma, que aún no está bien del todo. Sigue estando pálida, tiene manchas oscuras debajo de los ojos y ya no se ríe tanto como antes.- Se puso en pie, dejó la manta sobre la banqueta y empezó a vestirse para salir a trabajar.- Ojalá pudiera evitarle toda la pena, yo podría aguantarla mejor que ella; es tan débil y, al mismo tiempo, tan fuerte...
Encarna había tenido un aborto que casi la despacha al otro mundo; iba a ser su quinto hijo y durante todo el embarazo había tenido muchos problemas. Debe guardar reposo, le decía el médico cada vez que se acercaba a la casita porque algún niño le llevaba el recado. Pero ella tenía la cabeza igual de dura que una mula y no hubo modo humano de que hiciera caso. Un día, hacía unos seis mese más o menos, estaba espigando y sintió un chorro caliente que mojaba sus piernas. Sólo al mirarse y ver que era sangre notó que dolor la partía en dos y, gritando, cayó de rodillas en el campo, sujetando su barriga. Mi hijo no, mi hijo no... Era lo único que decía. Don Manuel, el médico, dijo que la cosa estaba muy complicada, la metió en su coche y se la llevó a toda prisa a la capital. Ahora ese camino se recorre en apenas una hora pero hace tantos años debió de ser una odisea. José la miraba, pensaba que se le moría, que se le iba en sangre junto con ese niño y negociaba con Dios para se los llevara a los dos o sólo a él. Cuando llegaron al hospital, Encarna fue de cabeza al quirófano, donde pasó una noche infernal peleando por sobrevirir. La criatura debía de haber muerto algún tiempo antes, la tuvieron que abrir para poder sacarla y perdió mucha sangre.


Unos veinte días después, Encarna pudo dar algunos pasos por la sala común del hospital sin que el mundo girara a toda velocidad, cogida fuertemente del brazo de José, al tiempo que le rogaba que la sacara de allí porque no veía alrededor más que abandono, sufrimiento y muerte.

- Si pudieras verlo a todas horas como lo veo yo, seguro que ya te habrías ido corriendo, a rastras si no pudieras andar.- Hablaba muy bajito, para que las monjas no la escucharan.- A mí me tratan un poco mejor porque Don Manuel se encarga de que lo hagan, las controla y me controla a mí: lo que como, si me dan los medicamentos, que me cambien la ropa de la cama al menos cada tres o cuatro días... Ayer escuché a una de las enfermeras decirle a la superiora que yo debía de ser la querida del doctor. ¡Tú te crees, yo la querida de nadie! Tú, que me conoces mejor que yo misma, te puedes hacer a la idea de lo que me costó tragarme las palabras. Vamos que me tuve que morder la lengua hasta que casi me hice sangre.

- Encarna, Encarna... - José intentó regañarla pero las ganas de reír pudieron más. Sus carcajadas fuertes rebotaron en las paredes de la sala, haciendo que una monja, con cara de no haber sonreido en mchos años, frunciera todavía más el entrecejo.- Perdón, hermana, lo siento mucho.- Se alejaron un poco más, riendo por lo bajito los dos.- Tienes que tener paciencia, todavía no estás buena. No puede ser tan malo.

- Echo de menos a mis niños...- Encarna suspiró, apretando el brazo de José. En ese momento, él supo que no tardaría demasiado en salir de allí. ¿Qué excusa podía poner ante semejante declaración? También él la encontraba a faltar, la casita estaba extrañamente silenciosa, los niños lloraban por cualquier motivo, la comida no sabía igual, sentía su cama enorme y vacía. Le sonrió, acarició su rostro pálido y le prometió hablar con el médico.

- Te aseguro que si él me da permiso porque ya estás mejor, te llevaré a casa en brazos si hace falta. Pero sólo si estas recuperada, no quiero que me des otro susto así. Creí que te ibas y a ver qué hago yo si me dejas solo. A ver qué hacemos los niños y yo...- La abrazó con cuidado; estaba tan delgada que temía romperla. Con el pelo negro recogido en una trenza y aquel camisón blanco que las monjas le habían puesto, parecía un fantasma de otros tiempos.

Dos días más tarde, Encarna salió del hospital. Durante las casi cuatro horas que duró el viaje, sentada en el coche con Don Manuel, apenas fue capaz de decir una palabra. Respondía con monosílabas, la mirada clavada en el camino que la llevaba de regreso a su familia, prefuntando si faltaba mucho, cuándo iban a llegar. Don Manuel sonreía, apreciaba a aquella mujer porque había luchado por defender su amor ante su familia y a todos los que dijeron que no iba a durar, que estaba arruinando su vida por casarse con un don nadie, un zaparrastroso. A todos y cada uno de ellos les dió con la realidad en la cara: no conocía a nadie que fuera más feliz que ellos. Por eso no pudo contener las lágrimas cuando aparcó el vehículo delante de la modesta casita y casi antes de que el polvo hubiera acabado de asentarse, Encarna desapareció entre un enjambre de brazos y piernas infantiles, acariciando una carita alegre, besando una cabeza morena y achuchando a su marido... El médico se colocó el sombrero, dispuesto a marcharse para dejarles disfrutar del momento en la intimidad, pero antes de poner entrar en el coche, un ligero toque en el hombro hizo que se diera la vuelta. Se encontró con José, los ojos bailando alegres en medio de un rato de lágrimas. Le sonrió, esperando.

- Gracias, Don Manuel.- Nunca podré pagarle lo que ha hecho por mi mujer, por todos nosotros, pero si necesita algo ya sabe donde estamos. Nos ha devuelto la vida.- El médico estrechó la mano que José extendía, para acabar abrazándole. Cuando finalmente se fue, su mirada retuvo la imagen que el espejo retrovisor le ofrecía: cuatro niños entre diez y cinco años y dos adultos que entraban en una casa modesta. A veces, la vida podía ser tremendamente justa.

mjo

martes, 16 de octubre de 2007

LUNES, 15-10-07 (La historia de María/1)




Conocí a María casi por casualidad. Un domingo por la mañana me senté en el cementerio del pueblo con mi ordenador portátil, esperando que la inspiración hiciera acto de presencia de una vez por todas. Ya sé que es un sitio extraño donde escribir, pero en mi casa no hay quien pare los fines de semana. Es todo un trasiego de televisión con fútbol, música en dos sitio diferentes, camiones, coches, motos... Al menos allí encontraría paz y silenciao relativo. Las visitas de las personas que acudían a rendir homenaje a sus difuntos apenas me molestaban; al fin y al cabo, no iban de fiesta y sus voces eran apenas susurros lanzados al sol de una primavera que no acababa de decidir si se quedaba o volvía a irse.

Ni siquiera sé cómo acabé por sentarme justo allí, frente a una explanada de césped en la que no había identificaciones. La verdad es que en un primer momento me llamó la atención porque, a pesar de que no había lápidas ni cruces ni ángeles tétricos, algunas personas se acercaron para depositar ramos de flores. Se detenían unos instantes, cerraban los ojos mientras musitaban una plegaria y después se iban por donde habían venido. Casi todas eran mayores, mujeres y en grupos de dos o tres. Nadie parecía darse cuenta de que yo estaba allí sentada, seguramente con cara de seguridad.; nadie excepto María.

Se acercó con paso cansado y se sentó a mi lado en el banco de piedra, soltando un suspiro audible. Estoy segura de que intentaba llamar mi atención. No era la primera vez que me tocaba lidiar con algún anciano y, francamente, en ese momento no me apetecía para nada. Estaba enfadada porque no había manera de que escribiera algo. En la pantalla, el programa del tratamiento de textos y su blanco impecable me parecía una broma estúpida, muy pesada. Por primera vez, sentí el miedo de no ser capaz de hacer aquello que tanto deseaba; no me molestaba fallarme a mí misma porque siempre tenía la sensación de hacerlo, pero me daba un miedo atroz decepcionar a los demás. Mi familia, mis amigos, mis compañeros de trabajo... Casi todo el que me conocía sabía de mis ganas de ser escritora, había proclamado a los cuatro vientos que lo iba a intentar. No es lo mismo quedar como una idiota ante una misma que hacerlo evidente ante los ojos de aquellos que confiaban en mis posibilidades.

Un segundo suspiro consiguió que desviara la mirada de la pantalla hacia aquella mujer. Sonreí, sintiéndome muy hipócrita, y le dije buenos días. Ella respondió con voz clara, de acento andaluz, una frase que he oído a mi abuela mil veces: "buenos días nos dé Dios, hija mía". Volví a sonreir y concentré de nuevo mi atención en el portátil. Claro está, una vez hecho el primer contacto ya no podría librarme fácilmente. María se acercó un poco más, miró sin disimulo el aparato que tenía sobre las rodillas y lanzó su ataque definitivo.

- ¿Eso qué es, niña?

Ante semejante cuestión, decidí dejar correr mi intención de sacar algo de provecho de esa mañana y, en cambio, perderme en una conversación que, quién sabe, igual era interesante. Las generaciones anteriores tienen tantas cosas que contar... Intentando ocultar mi decepción, ya que no había conseguido escribir ni una sola palabra, miré a María. Ella me devolvió la mirada mientras se tapaba los ojos con una mano porque el sol la deslumbraba; no había una sola nube en el cielo ni árboles que dieran sombra en esa parte del cementerio. Algo en la forma en que María me miró hizo que todos mis sentidos se despertaran, como si hubiera pulsado el botón de "on". ¿Qué fue? No lo sé muy bien, pero fui consciente en ese mismo instante del silencio absoluto que nos envolvía. Yo juraría que unos segundos antes podía escuchar a la gente que iba y venía por los caminos de piedrecillas grises, que llegaba a mis oídos el sonido del tráfico del pueblo y de la música salsera que salía de algún piso de aquella zona. Sin embargo, en cuanto María me miró todo desapareció. Luego, las cosas volvieron a la normalidad, pero esos escasos momentos fueron suficientes para ponerme la piel de gallina. Si llega a ser de noche, te aseguro que habría salido corriendo y, no lo dudo, gritando como una posesa. Mi imaginación siempre me traiciona cuando menos falta me hace.

- ¿Esto? - le dije, contestando a su pregunta y agradeciendo que mis gafas de sol no dejaran ver el miedo que había pasado.- Es un ordenador portatil.

- ¡Ah, una máquina de esas! Mis nietos tienen también pero son más grandes. No los pueden llevar para aquí y para allá, vamos, ¡madre mía! Sobre todo la pequeña, con ese cuerpecillo enclenque que tiene. Las modas me la tienen a maltraer; de esto no como, de aquello tampoco... ¡Bah! Toda la vida han habido gordos y flacos y no ha pasado nada, ¿ verdad, hija? Claro que a tí tampoco te sobra mucha carne..
.
Acompañó la última frase con un dedo acusador enfocado a mi muñeca y casi me avergoncé. ¡Vaya, me había tocado en suerte una cascarrabias! Iba a ser un domingo redondo. Compuse una sonrisa de compromiso y creo que murmuré algo así como "no, he salido a la familia de mi padre" o una excusa por el estilo. Vamos, la misma historia que cuento cuando alguien se mete conmigo y mi peso. Ella siguió con lo suyo, la curiosidad podía más que las ganas de escucharme. Algo me dijo que debía de sentirse un poco sola y pensé que no pasaba nada si perdía un ratito escuchándola.


- Bueno, ¿y qué es lo que te trae por aquí? Porque no me vayas a decir que has venido de paseo, que sería muy raro. Hay gente para todo, desde luego, pero mira que tener ganas de venir a pasar el rato a un cementerio... ¿O es que tiene a alguien aquí?- Hizo un gesto con la cabeza canosa hacia el césped que, al principio, me había intrigado.

- La verdad es que he venido en busca de inspiración porque... - ¿Cómo se explica a alguien que esperabas que el silencio de un cementerio te pusiera al alcance de unas musas esquivas porque deseabas con todas tus fuerzas ser escritora? Obviemos la realidad, inventemos alguna excusa creíble.- No, nive a echar un vistazo porque hace poco que vivo por aquí y me interesa el arte funerario.

- Ah...- Estoy segura de que en ese momento pensó que estaba un poco loca. Bastante loca, de hecho, como me confirmó más tarde.- Y... ¿cómo dices que te llamas, bonita?
- No lo he dicho. Me llamo Alejandra pero todo el mundo me llama Alex.- Extendí la mano pero ella se saltó el gesto a la torera y me plantó dos sonoros besos en las bejillas.- Encantada de conocerla, señora...


- María, hija, María como la madre de nuestro Señor. Lo mismo digo.- Y volvió a sonreir. Un montón de arruguitas enmarcaron sus ojos negros. En un instante fugaz pude ver que seguramente fue una mujer muy hermosa; su sonrisa y sus ojos todavía lo eran: vivaces, alegres, cálidos. Me fijé un poco más en ella y descubrí que vestía de luto a la antigua usanza, medias incluidas. Llevaba el pelo recogido en un moño apretado con muchas horquillas, una camisa abrochada hasta el cuello y una chaqueta de lana que parecía hecha a mano. La falda hasta media pierna y unas zapatillas abrochadas con cordones completaban el atuendo. No era delgada pero en modo alguno parecía entrada en carnes, más bien daba la sensación de haber sido fuerte, acostumbrada a trabajar duro, corpulenta. Sin lugar a dudas, mi abuela la habría calificado de lustrosa aunque el significado de este calificativo nunca me ha quedado demasiado claro. Su único adorno era una cadena de oro de la que colgaba un crucifijo y una plaquita con el retrato de un hombre; eso y un monedero gigantesco del que sacó un pañuelo de papel para secarse el sudor. El calor apretaba y eso era buena señal. ¿Por fin la primavera?

Nos callamos unos momentos, estudiándonos en la distancia breve que nos separaba. Después de haber hablado la una con la otra casi de corrido, parecía que nos habíamos quedado sin ideas. ¿Vergüenza? En su caso, desde luego que no. Ahora que la conozco mejor, estoy segura de que nació sin el gen de la timidez y la vergüenza, justo al revés mío. Ella dice que no sabía cómo sacar el tema, que no me conocía de nada y con el tipo de gente que corría por el mundo a ver quién hablaba sin miedo. Miedo... He oído tantas veces esas palabras de su boca que ha conseguido cambiar el significado que para mí tenía. Ya no pierdo el sueño cuando veo una película de terror; me asusto como siempre, grito si tengo que hacerlo y salto más que nadie pero ¿miedo? No, ya no...

- Yo vengo muy a menudo porque tengo a mi hermano, o al menos eso me han dicho, enterrado ahí.- Volvió a señalar con el dedo el césped.- La verdad es que no lo puedo saber de cierto, porque es una fosa común de los tiempos de la guerra civil, pero dicen que todos los fusilados en esa época los echaban ahí para que nadie pudiera reclamarlos. Fueron tiempos muy malos, sí...

- ¿Quiere decir que es una especie de enterramiento clandestino?.- Asintió en silencio, con un leve encogimiento de hombros.- Vaya, no tenía ni idea de que fuera eso. Ni de que hubiera habido también víctimas de la represión franquista... Desde luego, se hicieron muchas barbaridades.

- ¡Uy, tú no tienes ni idea! Además, a la gente joven ya no le interesa el pasado. Viven la vida pensando que aquí todo seimpre ha sido igual, pero nosotros, los viejos, lo hemos pasado muy mal. Si yo te contara algunas de las cosas que sé, te asombrarías. Claro que mi memoria ya no es lo que era. Han pasado demasiados años y yo era muy joven entonces. - Mientras me hablaba acariciaba la medalla con un gesto inconsciente. Supe, sin dudarlo, que el hombre de la foto debía ser su hermano asesinado, y quise saber más. La historia siempre me ha gustado y qué mejor manera que oírlo de primera mano en lugar de leerlo en un libro que podía contar o no la verdad de lo que pasó. A mi abuelo le encantaba contarme batallitas y yo podía pasarme horas enteras escuchándole. Era una de las cosas que más echaba de menos de él. Mi padre también me ha relatado sucesos de los años de la postguerra en su pueblo natal, antes de que decidiera emigrar para poder salir adelante con un poco más de facilidad.

- Y... ¿cómo fue?- pregunté casi sin darme cuenta. María me miró sorprendida, como si no esperara que yo quisiera saber nada de su historia. Por la expresión de su cara, era evidente que la herida abierta seguía doliendo.- Perdone la pregunta, pero es que se saben tan pocas cosas de esos días y en los libros ya se sabe, todo lo explican según la idea de la persona que lo escribe. Creo que nunca había conocido a nadie que hubiera vivido tan de cerca ese tipo de cosas. Si no le molesta, me gustaría saberlo. Pero si me dice que no, lo entenderé perfectamente.

Siguió en silencio, volviendo la cabeza hacia la zona que ocupaba la fosa común, y yo la imité. Curiosamente, mientras observaba aquella extensión de terreno, percibí cosas que antes me habían pasado por alto. Ví una pequeña placa en un lateral, pegada al mjro del cementerio, una especie de columna con una inscripción justo en la esquina opuesta y que algunas de las coronas, con las flores ya secas, llevaban un lazo con los colores de la bandera republicana. Por lo visto, cuando llegué y me senté en el banco estaba más pendiente de la aparición de la inspiración que de observar lo que me rodeaba. El césped parecía cuidado, limpio de maleza, y los muros del cementerio en aquella zona no tenían desconchones ni grietas, cosa que sí ocurría en el resto del recinto. La pintura blanca relucía al sol de abril con tanta intensidad que dolía mirarla. Se respiraba paz y respeto, como si quisiera compensar todo el dolor y el sufrimiento que aquella tierra ocultaba.
María suspiró, se pasó el pañuelo de papel por los ojos y luego lo estrujó. Se levantó y con paso cansino fue hasta la papelera más cercana, tiró el pañuelo y volvió al banco. Se sentó lentamente y, poco a poco, empezó a contarme todo lo que recordaba. Aunque me había dicho qu tenía mala memoria, de eso nada. Esa mañana y otras muchas más, fue desgranando una historia que, sin duda, se repitió en muchos rincones del país.


- Para que lo entiendas todo, si es que hay algo que se pueda entender de todo lo que pasamos, no puedo empezar por la guerra ni los padecimientos que nos trajo.- Su voz volvía a ser serena, el acento andaluz más patente todavía, y hasta jugaba en sus labios una especie de sonrisa de resignación.- Si nos hubieramos quedado en el pueblo... No, si nos hubieramos quedado en el pueblo seguro que habría pasado lo mismo o peor. Además, puestos a morir ¿qué más daba? En mi familia éramos seis, mis padres, tres niños y yo de los que sólo quedamos los más pequeños. Demasiadas bocas que alimentar y muy poca comida... Espero que tengas tiempo, niña, ¡esto va a durar mucho!

- Si no acabamos hoy, seguimos mañana. Al fin y al cabo, como dice mi abuela, hay más días que ollas.- Le sonreí al tiempo que le pasaba un brazo por los hombros.

mjo

miércoles, 10 de octubre de 2007

LUNES, 8-10-07 Bis (La lluvia y la tormenta)




Menudo lunes! Primero sol, luego viento, una tormenta que ha durado una hora entera y lluvia, lluvia, lluvia... Me ha encantado. Reconozco que me gustan los días con tantos cambios, van con mi estado de ánimo que tan pronto remonta el vuelo como se hunden en la oscuridad. Si hubiera estado en casa me habría quedado tirada en el sofá disfrutando del ruido pero en la tienda es hasta mejor, porque no entra nadie y se puede disfrutar de unos momentos de tranquilidad.


Prometí explicar lo del piso y voy a hacerlo aunque sea rápidamente. No tengo ganas de perder más tiempo con ese tema porque me pongo furiosa. Resumiendo: mi prima llamó a la chica de Adigsa y ésta le dijo que lo que le pasaba es que el piso no estaba correctamente registrado a pesar de estar hecha la escritura a nombre de mis tres primos. Y al parecer todo venía porque un vecino había pasado el aviso y no hace falta ser muy inteligente para llegar a la conclusión de quien ha sido el chivato. La cosa se arreglará poniendo el registro al día con los nombres correctos y avisarán cuando esté todo solucionado. Entonces haremos una reunión con los vecinos y veremos por dónde escapa la cosa porque como este desequilibrado tenga la desgracia de decir lo que no debe ¡se va a enterar de con quién se está enfrentado! El muy capullo... Confieso que lo primero que pensé cuando leí la nota fue que él había dicho algo pero descarté esa posibilidad porque me parecía demasiado absurdo, además de maquiavélico. Y mira tú por donde, ha resultado ser eso justamente lo que ha pasado. No me entra en la cabeza que pueda haber gente tan mala en el mundo, ¿qué le he hecho yo? Ni siquiera paso el tiempo suficiente en casa como para molestarle hasta esos extremos! Debería comprarse una casa en el pico de la montaña, allí fijo que no le molestaría nadie!!!


Y ahora hablemos de cosas más interesantes. Y eso, en mi patético mundo, tiene que ver con Dani. Lo siento, soy muy pesada pero es que necesito decirlo. Ya podeis dar gracias que no cojo el teléfono y os doy la lata a cada tontería insignificante que pasa y os aseguro que pasan muchísimas cada día. Y supongo que por eso decís que últimamente sólo hablo de mí en este blog pero bueno, es que para eso lo hice!


Esta mañana hemos estado solos, Oscar ha tenido que ir al médico de urgencias con Alicia porque ha pasado una noche malísima y estando tan embarazada como está, es mejor tomar precauciones. Aun así, ha sido un auténtica mañana de lunes: larga, asquerosa, aburrida, interminable... aunque mejor de lo normal porque no había nadie que me molestara cuando a mis anchas me dedicaba a espiarle por el rabillo del ojo. Me ha contado lo bien que se lo pasó en las tandas que hizo ayer en Alcarrás, los problemas que tuvo con el freno, cómo hicieron los cambios que necesitaba y lo bien que iba la CBR después de que lo arreglaran todo. Yo, a cambio, confesé mi "momentazo wii" del viernes por la noche en casa de Trix y me ha sorprendido preguntando "¿y tienes agujetas?"; lógicamente le he dicho que sí porque todavía hay momentos en que me duele cualquier movimiento que haga pero lo repetiría porque me lo pasé tan bien que he decidido comprarme una para mí solita. Bueno, para mí y para los que vengan a casa, claro. En fin, a lo que iba... A mediodía me he ido a comer sola. De vez en cuando me gusta hacerlo, disfruto de esos momentos sin tener que hablar con nadie y últimamente no hay manera porque Pepi siempre se viene conmigo y me agobia un poco tanta charla alrededor del trabajo. Después he vuelto a la tienda para no hacer absolutamente nada más que evitar dormirme, estoy tan cansada que a veces me cuesta hasta tener los ojos abiertos, sobre todo después de comer!


Por la tarde ha venido la tormenta, a pesar de que hacía un sol fantástico. De repente ha empezado a nublarse, se ha levantado un viento increible y se ha desatado una batalla en el cielo. Cómo llovía! Y los relámpagos, uno detrás de otro y truenos fuertes durante una hora seguida. Ha sido una pasada... Dani no hacía más que rogar porque la lluvia durara toda la tarde y siguiera por la noche, y yo le he dicho que al menos esperaba que parara hasta llegar a la estación y entonces él me ha dicho "Ah, Montmeló no?". Le he mirado sin saber qué quería decir y me ha explicado que tenía que ir a recoger no sé qué cosa con el coche pero que no le pillaba de camino, que de lo contrario me habría llevado. Yo me he alegrado primero y luego he pensado que vaya rollo porque habría sido genial que me llevara a casa, los dos solos en su coche. No es que pudiera pasar nada pero... habría sido genial. A la hora de salir nos íbamos los dos al mismo tiempo, pero me he dado la vuelta porque tenía la sensación de que me dejaba algo así que me he dado la vuelta para buscarlo. Como siempre, no he visto nada que me olvidara y cuando he vuelto a la puerta, Dani estaba allí como si me esperara (vale, sé que no es así pero me gusta pensar que sí!). Nos hemos ido juntos, porque él iba andando. Primero me ha dicho que se había olvidado los auriculares del móvil y como yo llevaba los míos se los he dejado porque yo llevaba el mp3. Al llegar al semáforo, Dani ha seguido andando y yo le he dicho adios porque creía que no íbamos por el mismo camino, me ha preguntado por dónde iba y resulta que era el sitio al que él iba a coger el coche. Así que me ha devuelto los auriculares y me ha dicho "así podremos ir hablando" y a mí de poco no me da un pitango en plena Diagonal! Hemos ido juntos hasta su parking, hablando (sobre todo él) y al llegar nos hemos despedido con un "hasta mañana". Me he ido hasta la estación como flotando en una nube, sonriendo como una tonta por absolutamente nada, absurdamente feliz. Tanto, que me he pasado la estación de mi pueblo y me he tenido que bajar en Granollers para dar la vuelta. Y hacía frío, porras! Pero no me importa, me ha encantado tenerle al lado caminando por la calle. Hacemos buena pareja, jejeje... Se va de vacaciones el miércoles y no le veré hasta la semana que viene así que serán unos pocos días aburridos sin él pululando por la tienda pero bueno... Así tendré tiempo de pensar la mejor manera de recordarle que me debe una cerveza por nuestra apuesta futbolística, a ver si consigo que acepte un día de estos que no tenga nada que hacer al salir de la tienda.


Quisiera no dejar volar la imaginación sobre ese momento pero no me sale, se me escapan los persamientos continuamente. Si la mitad de las cosas que mi mente piensa se hicieran realidad... Madre mía!


mjo

lunes, 8 de octubre de 2007

LUNES, 8-10-2007 (Melancolía)




De latir mi corazón se ha parado... El otro día, que andaba buscando pelis para descargar, ví este título en no sé qué página y me encantó. Sugiere pena, soledad, abandono y desesperanza. No es que una esté así en este momento, es simplemente que se me quedó grabado en la cabeza aunque decidiera no buscar la película. Y le he dado vueltas porque me parece la frase perfecta para un poema de desamor, que podría muy bien sonar tal que así:

De latir, mi corazón se ha parado.
De llorar, mis ojos se han secado.
De añorar, mi memoria se ha borrado.
De desear, mis manos se han agrietado.
De amarte, de sentirte,de oirte, de verte,
de respirarte, de saborearte, de perderte...
Este cuerpo no aguanta más la ausencia,
mi cabeza es un eco de llanto y pena.
Que pare el tiempo y te traiga de nuevo,
para que el alma de la noche no sienta
tanta soledad en nuestra luna llena.

Venga drama... Está visto que a mí lo que me va es escribir sobre tristezas, qué asco! Ni siquiera cuando estoy más o menos bien consigo que me salga un poema alegre!!!

Cuando vuelva esta noche a casa ya contaré cómo acabó lo del piso. Vaya por delante, para despejar las posibles incógnitas, que parece ser que mi adorable vecino tiene algo que ver o, al menos, eso es lo que le dijeron a mi prima cuando llamó a la tal Marta. De estar hechita una pena pasé a sentirme furiosa; fui una especie de Dr. Jekyll y Mr. Hyde en versión femenina. Os juro que si me llego a encontrar a ese tipo en la escalera al volver a casa, me tiro al cuello, me arranco un trozo y luego lo escupo. Cómo puede alguien ser tan malo? Si yo no le doy motivo, no paso el tiempo suficiente en el piso para molestarle tanto!!!! Bueno, que os lo cuento luego, vale?

Y en cuanto a Dani, deciros que esta semana sólo le veré dos días. Se va de vacaciones otra vez... ¿o eso ya os lo conté? Ay, qué memoria! Sabeis qué? Mejor lo consulto esta noche en el portátil y ya veré lo que os puedo o no contar mañana, sin repetirme.

Besos!

mjo

P.S. De todas formas, no quiero despedirme sin deciros que ayer murió Norick Abe, un ex-piloto de motociclismo. Iba en motocicleta de vuelta a su casa, en Japón, y chocó contra un camión. Que yo sepa, ya no estaba en activo (al menos en el Mundial de Velocidad) pero lo recuerdo como un tío tranquilo, muy poco kamikaze, al que siempre le asomaba la coleta o el pañuelo por debajo del casco. Mi abuela lo confundía con una chica! E.P.D.

jueves, 4 de octubre de 2007

MIERCOLES, 3-10-07 (Problemas, problemas, problemas)

Está visto que no puedo pasar un solo día sin preocupaciones. Justo cuando veía que las cosas se iban poniendo un poco en su sitio, pam! A tomar por saco mi tranquilidad y vuelta a empezar a darle vueltas a las cosas. Y esta vez nadie puede decirme que no tenga motivos ni que esté exagerando!

Resulta que cuando he llegado a casa, tenía un papel dentro del buzón. Yo pensaba que sería otra revisión del ascensor, pero cuando lo he cogido se me ha parado el corazón por un momento. Es un papelote de Adigsa, y en la parte inferior había una nota escrita que reza tal que así: "Soc Marta, d'Adigsa. Truca'm quan arribis a casa, m'han dit que la titular es morta" y un número de móvil. No tenía ni idea de lo que iba la cosa, pero como en el membrete del papel pone algo de la Generalitat se me ha helado la sangre. He llamado a mi prima y me ha dicho que esa compañía es la constructora de los pisos, así que me temo que van a haber problemas. Llamará mañana y a ver qué le dicen, pero tampoco se ha quedado tranquila ¡y yo estoy que me subo por las paredes de los nervios y la preocupación! Qué es lo peor que podría pasar? Que tuviera que irme del piso porque realmente no puedo estar aquí? Eso es terrible, no quiero hacerlo. Me he acostumbrado a vivir aquí, sola, a mi aire y en mi ambiente, y tener que volver a casa de mis padres se me hace un mundo (lo siento Sonia, ni se te ocurra decírselo a los papas!) aunque en el fondo me consuela el hecho de tener algún sitio al que ir si no me queda más remedio. Joder, es que siempre tiene que haber algo que me estropee las cosas, algo que se escapa de mis manos y lo pone todo del revés. Esto es un desastre... pero no voy a... perder los nervios antes de saber qué pasa de verdad aunque ya me temo lo peor. Lo siento, soy yo, no puedo evitarlo.

Si quereis saber algo de Dani, sólo deciros que no ha habido pago de la apuesta. Gané yo. Esta mañana, cuando ha llegado, esperaba que me dijera algo y sólo ha dicho que podían haber metido unos cuantos, a lo que yo he contestado "sí, pero no lo han hecho..." y eso ha sido todo. La verdad? No es que no me importe, pero ahora mismo tengo otras cosas más importantes en la cabeza. Lo siento, por esta noche no tengo más ganas de hablar de este tema.

mjo

P.S. Ah, por cierto, a Luisa le ha tocado uno de los pisos de protección oficial. De Noe, que también estaba en las listas para cuatro sorteos, todavía no sé nada.

miércoles, 3 de octubre de 2007

MARTES, 2-10-2007 (Un partido de fútbol, una apuesta...)

Me parece mentira que después de la tarde horrorosa que he tenido, en la que he acabado convencida de que iba a llegar a mi casa y a llorar como una descosida, ahora mismo esté viendo el partido del Barça con una enorme sonrisa. Y no tiene nada que ver que vayan ganando 0-2 al Sttutgart (o como se escriba). Bueno, eso también influye pero no es, ni de lejos, el motivo principal de esta alegría que ahora mismo siento.

Primero lo triste. Ha vuelto a ser un día de perros en la tienda; demasiado trabajo, demasiada gente, demasiado ruido... Demasiado de todo! Durante unos momentos me he planteado quedarme a mediodía a ver si conseguía quitarme algo de la faena acumulada de encima pero al final he salido corriendo al gimnasio, a ver si conseguía quemar un poco de la rabia. No había máquinas libres y no me apetecía esperar a que acabaran, así que me he cascado media hora de bicicleta que me ha dejado las piernas tembleques y me ha sentado bien. Ya veremos mañana, cuando quiera salir de la cama y no pueda hacerlo sin quejarme! Por la tarde ha vuelto a ser un pequeño infierno terrenal y el tiempo no pasaba lo suficientemente rápido. Y sin embargo, lo peor estaba por venir. Ha llegado una chica que ha saludado a Dani como con mucha familiaridad y a mí se me ha encendido la luz de alarma. Han hablado durante unos minutos (él estaba con un cliente en la mesa) y cuando se ha ido lo único que me ha faltado para que me sintiera fatal es que Oscar saliera del despacho y me hiciera un gesto como diciendo "ay, esta chica y Dani...". En ese momento no he podido hacer otra cosa más que sonreirle como si me importara un pimiento el hecho, cuando en realidad estaba gritando por dentro!!!! Y entonces los minutos han empezado a pasar todavía más despacio mientras yo me preguntaba si sería capaz de aguantar sin soltar las lágrimas que me tragaba. Era un dolor casi físico y no contribuia el hecho de saber, en lo más hondo de mí, que seguramente no tenía por qué sentirme así pero al perro flaco todo son pulgas ¡y yo soy una paranoica! A veces me da miedo lo fácilmente que me hundo en la desesperación... Total, que la tienda estaba a petar a las ocho menos cuarto y yo no me he movido de mi mesa porque tenía facturas por hacer y pocas ganas de hablar con nadie. La cuestión es que justo a tiempo todo el mundo se ha ido y se ha producido la siguiente conversación:


Dani: ¿Has visto que tranquilo he estado toda la tarde? Y eso que juega el Barça...
Yo: Bueno, al final va a ser que te sienta bien tener tanto trabajo.
Dani: Qué va, lo que pasa es que estoy seguro de que les vamos a meter un repaso!
Yo: Hala, ya has hablado de más! Verás ahora el revolcón que nos pegan...
Dani: Ya verás, te pasaré un mensaje con cada jugada de Messi. Bueno, mejor con cada gol porque si no me dejare el saldo...

Y algo más que no recuerdo. Cuando han dado las ocho, me he puesto la chaqueta y he salido por patas porque necesitaba hablar con Noe para que me dijera que sólo veo fantasmas y me devolviera un poco de la cordura que había perdido. Estando ya en la estación, se me ha ocurrido que podía mandarle un mensaje a Dani con una apuesta sobre el partido. Después de consultar a mi consejera (o sea, Noe), que me ha dicho que ni me lo pensara y lo hiciera, me he puesto manos a la obra y esta es la sucesión de mensajes:

Yo: Una apuesta? Más de tres goles y yo te pago una cervez (o más, ya veremos). Menos de tres, pagas tú. Trato hecho?
Dani: Pero todos de Messi? Jajaja! (y yo he pensado que no sabía cómo decirme que no!)
Yo: O de Henry... que resulta que también marca de tres en tres! Si o si? (y mientras lo escribía me ha llegado un mensaje que decía...)
Dani: O sea, tienen que ser cuatro... Está difícil pero acepto... (taquicardia intensa! Y cruce de mensajes)
Dani: Ahí estamos. No va a ser fácil pero sí. De momento estoy en la calle esperando que venga el colega o sea que de momento no lo veo empezar, jajaja!
Yo: Ten amigos... Dale un capón cuando llegue. Ya ha empezado.
Luego he llegado a casa justo cuando el partido se ponía interesante. Ha habido una jugada que casi ha acabado en gol y he recibido otro mensaje:
Dani: Ahí va el primer aviso...
Yo: Y quién ha sido? Qué jugada! Se ve que esperaban que yo me plantara en el sofá.
Dani: No no. No ha sido gol. Henry...
Yo: Ya, pero ahí estamos! Porque la apuesta no era con el Sevilla, no? Jejeje... (porque el Sevilla ya iba ganando por dos a uno)

Al final el partido, el resultado ha sido de cero a dos, con lo cual yo gano! Le he enviado otro mensaje que dice " Eh, que lo que duenta es que han ganado! Y yo también! Ya me dirás cuando pagas la deuda. Nunca había ganado una apuesta! Mañana hago la primi, por si acaso..." pero no ha contestado. Y sabes qué? Que me da igual! Me da igual porque he andado un pasito hacia delante y, en contra de lo que yo pensaba, Dani no ha salido corriendo hacia el otro lado. Quizás no signifique nada o quizás sea un principio pero es algo... El qué ya se verá. Joder, qué noche!!!! Y eso que no ha pasado nada de nada. Os imaginais si realmente ocurre algo? AAAAAAAAARRRRRRGGGGGGG!!!!

mjo

martes, 2 de octubre de 2007

LUNES, 1-10-07 (Crisis existencial... o ha llegado el otoño)










Es que no lo sé, lo prometo, pero la semana pasada no fue precisamente una maravilla para mí. Me pasé los días de un estado de ánimo a otro y ninguno era bueno. Además, yo lo sabía. Sin embargo confiaba que esta semana sería diferente pero de momento sólo llevo un día y la cosa pinta igual de mal ¡sino peor! Esta tarde he tenido que meterme varias veces en el despacho, aprovechando que no había nadie, y respirar hondo hasta que las ganas de llorar se calmaban. No se iban pero al menos podía controlarlas un poco. De todas maneras, según se iba acercando la hora de cerrar y veía que la tienda estaba llena de gente el mundo se me caía encima porque necesitaba salir de allí y tenía claro que no iba a poder hacerlo a tiempo. Rafa a venido a recoger la moto y no he podido estar por él, cuando me habría encantado verle mientras Dani le explicaba el funcionamiento de la moto. Al final, cuando ya tenía todo y estaba a punto de irse, me he olvidado de todo y me he ido con él a la moto para despedirme. Qué día más tonto, por favor...

Y ni siquiera sé qué me pasa!!!! No es Dani, no es que me sienta sola en casa, no son mis amigas, no es mi familia... ¿Es el trabajo? La verdad es que últimamente se me vuelve a acumular la faena y empiezo a sentir de nuevo que no llego a donde debería llegar, que teno demasiadas cosas que hacer y muy poca ayuda y he descubierto que todavía no he aprendido a pedir socorro antes de ahogarme, y sé que no es la actitud correcta pero qué puedo hacer. Ay, no sé, no sé nada de nada. Temía que cuando llegara a casa esta noche me iba a convertir de nuevo en una llorona insoportable pero no, no lo he hecho. Confieso que cuando Rafa me ha llamado para decirme que había llegado bien a casa (si, ya sé que no soy su madre pero...) y luego he hablado con Trix me ha faltado muy poquito pero ni tirada en la cama lo he hecho. Va a ser que no estoy tan mal, entonces... Y si todavía tengo que tocar fondo ¡miedo me da!

Dani sigue siendo un tema difícil de llevar. Por las mañanas, cuando entramos, ninguno de los dos estamos comunicativos. Entre que hay que ir rápido para preparar matrículas y las documentaciones de las motos que hay que entregar, no tenemos demasiado tiempo para hablar ni, sinceramente, para nada. Las cosas cambian después de desayunar. Es como si de repente despertáramos de todo y nos viéramos, que estamos ahí. No es que pase nada interesante ni indicativo pero... No sé cómo explicarlo. Esta mañana hemos ido a toda pastilla, como siempre, pero luego se ha roto el hielo y las cosas han empezado a fluir. Me ha dicho que después del accidente que tuvo el viernes (leve) tenía la rodilla morada y me la ha enseñado para que la viera. Después ha intentado hacer una financiación con el nuevo sistema y ha sido divertido hasta que han salido todas las complicaciones del mundo porque piden casi casi un certificado de ADN de la persona y toda la familia. Y por la tarde, simplemente, todo se ha ido a la porra con tanta faena. A veces me gustaría que durante unas horas nadie entrara en la tienda, para poder hacer las cosas con calma y disfrutar de los momentos de paz que, por escasos, son tan valiosos. Aunque debo decir que siempre hay algo que vale la pena, por pequeño que sea el detalle y por muy poco importante que parezca a los ojos de la gente. Hoy lo que brilla entre tanto desastre es lo fácil que me salen las cosas cuando alguien me "reta", lo sencillo que me parece decir justo lo que estoy pensando si hay quien me dice "a que no lo haces" y sus reacciones, que son capaces de dejarme en un estado de encefalograma plano muy poco digno de una persona de mi edad. Esta tarde ha sido por culpa de Rafa, me parece que le voy a decir que venga todos los días para ver si consigue que haga algo interesante por una vez en la vida! Resulta que con tanto remeneo, ha acabado por salírsele la camisa de los pantalones por la parte de atrás. Reconozco que eso me pone, verle descamisado me produce pensamientos muy poco virtuosos. Hoy ni siquiera me había dado cuenta pero Rafa me lo ha dicho y yo le he contestado que a mí me daban ganas de remetersela otra vez, pero aunque hace poco que nos conocemos, él (igual que Trix) sabe por dónde voy a salir y me ha dicho un "ja!" que me ha tocado la moral, en serio. Así que como he salido a mirar cómo estaba una moto y Dani iba por delante de mí, le he dicho "Dani, me están dando unas ganas de meterte la camisa por dentro de los pantalones..." o algo así. Y este chico que me reacciona como yo no espero, va y me suelta "pues mira" y acto seguido se ha sacado toda la camisa regalándome una visión privilegiada de su estómago que me ha dejado ko para lo poco que quedaba de la tarde. Por suerte para mí, son estas las pequeñas cosas que hacen que valga la pena estar por ahí... aunque sea a ratos. Claro que puede ser que lo haya hecho para evitar que me acercara demasiado? Ay, deja de pensar!!!!

La semana que viene estará de vacaciones pero no se va a Marruecos. Yo pensaba que eso significaba que se iría a Elche, y ya sabéis lo poco que me gusta esa idea. En el fondo, sigo empeñada que por ahí abajo hay alguna tiparraca lanzando redes sobre Dani aunque cada vez lo creo menos. Sin embargo, me ha dicho que se irá a León a ver a un amigo y que se va solo, así que me quedo más tranquila. Vale, que teneis razón, que en León también hay mujeres y eso siempre es un peligro pero... Sea como sea, será una semana sin verle y eso ya es suficiente como para estar un poco depre ¿no? Habrá que recurrir a los mensajes a ver si pasa como en agosto y me responde con una llamada ¿o mejor me estoy quietecita y actúo cuando lo tenga delante para ver cómo reacciona? Uf, creo que me voy a dormir. Empiezo a desvariar y eso no puede ser bueno.

Mjo