LA VIDA NO SE MIDE POR LAS VECES QUE RESPIRAS, SINO POR AQUELLOS MOMENTOS QUE TE DEJAN SIN ALIENTO.

PIERDE EL MIEDO, DA UN PASO ADELANTE...

martes, 1 de julio de 2008

LUNES, 30-jun-08 (Hoy, por “la Roja”!)

No es que una tenga muchas cosas que contar. Para mi desgracia, la mayoría sigue exactamente igual y sí, lamento tener que decir que Dani sigue con la zorra, así que no tenía nada que celebrar. Y sin embargo anoche, al filo de las once de la noche, una pandilla de tíos en calzones cortos me dieron una alegría enorme con la que no contaba.

A principios de junio empezó la Eurocopa 2008 en Austria y Suecia. Los que me conocen saben que me gusta el fútbol, que lo he vivido desde pequeña y que soy del Barça. Y también saben que a mí la selección nacional como que ni fu ni fa… no voy a mentir. Me siento más catalana que española por motivos que ahora no vienen a cuento. Si a eso le sumas que el equipo se clasificó casi en el último suspiro y que, por una cosa u otra, siempre la pifian por muy bien que jueguen (un árbitro que nos fastidia, un italiano que le da por romper las narices y cosas así) y cuando todo el mundo ya espera que hagan lo mejor del mundo, pues como que no confiaba demasiado en que hicieran un buen papel. El primer partidor contra Rusia dejaron un buen sabor de boca, marcando cuatro goles y dando un pequeño avance de lo que eran capaces de hacer. El siguiente, contra los suecos, ganaron en el último minuto demostrando que también eran capaces de sufrir y salir con vida del trance. Contra Grecia, con un equipo de suplentes que merecerían estar titulares en cualquier equipo, remontaron un gol en contra y marcaron dos más. Ya estaban en cuartos, el trance maldito donde siempre nos caíamos del mapa.

Ese día, por si faltaba algo, coincidieron muchas maldiciones como por ejemplo que jugaban el 22 y contra Italia que ya nos había cascado alguna vez… Creo que el país entero se hechó a temblar. Jugaron bien, sin complejos delante de los italianos que, para variar, se cerraban atrás y salían al contragolpe asustando pero sin machacar. Los 90 minutos del partido se acabaron y pasaron los treinta de la prorroga sin goles. Los penalties, eso al que todo el mundo llama “la lotería” también nos habían robado la gloria en más de una ocasión. Marcaron el primero e Iker se puso bajo los palos. Contuvimos la respiración y dejamos escapar el aire al ritmo que el mejor portero del mundo (porque lo es, que nadie lo dude!) paró el disparo de los italianos. Marcamos el segundo y ellos también; fallamos el tercero y les paramos el suyo. Si metíamos el cuarto… ¡a semifinales! Un chiquillo (que tiene 20 añitos, por favor!!!) que se llama Cesc Fábregas, mimó el balón mientras lo ponía en el punto de penalti y, como dijo Zsa Zsa Gabor que hacemos las mujeres, retrocedió para coger carrerilla y marcó. Se cayeron en pedazos las maldiciones y todos nos alegramos como nunca antes lo habíamos hecho delante de un equipo de fútbol, fuera el que fuera. A semifinales, a dos pasitos de la gloria, contra los rusos que ya sabían de qué pasta estaban hechos nuestros boys.

El jueves 20 salieron todos al terrero de juego, vestidos con una camiseta dorada como el sueño que compartíamos. En el fondo, empezábamos a creernos que podía pasar, que era posible, que por una vez saldría bien… aunque sabiendo que cuando menos lo esperas, el destino en forma de balón en una portería te desmonta las esperanzas y te envía de un plumazo a la tierra de la desolación. La primera parte fue interesante, se vió un buen juego y oportunidades de gol, más por la parte nuestra y bastante menos por la rusa. La segunda parte… Bueno, quien la vio ya sabe lo que fue. Quien no la vio, que la busque, que la grabe, la vea y la vuelva a ver porque fue un auténtico despliegue de buen juego, a un nivel increíble, que acabó con la recompensa de tres goles y nos puso, de una manera I-M-P-R-E-S-I-O-N-A-N-T-E en la final de la copa de Europa, después de veinticuatro años que se perdiera la última que jugaron y cuarenta y cuatro años después de que se ganara la única que hasta ahora adornaban las vitrinas de la selección.

Nuestros rivales, Alemania; el lugar, el Prater de Viena; el día, 29 de junio; la hora, las 20’45; la cadena, Cuatro. Al otro lado de la tele, millones y millones de personas que cruzaban los dedos desde primera hora de la mañana, que sentían que las horas se deslizaban demasiado lentas porque deseaban que llegara el momento para dejar salir los nervios a gritos, a saltos y a puñetazos de rabia si hacía falta. Entre esas personas, Noe, Luisa Rocío y una servidora. De no ver fútbol prácticamente nunca, las niñas se han enganchado al buen juego de la selección. Quedamos a cenar en casa de Noe, mini-altar con velas, tréboles verdes y santería incluido. El árbitro, italiano y macizorro (lo siento, somos mujeres…), pitó el saque de centro… La primera parte empezó mal; los alemanes, verdaderas torres con cara de bestias, parecía que salían decididos a darnos la noche pero en cuanto los nuestros encontraron su sitio en el campo, se acabó lo que se daba. Empezaron a jugar como han demostrado que saben hacerlo y antes de que se acabara la primera parte, el niño Torres, con su cara de pícaro y su velocidad endiablada, toreó a un defensa que confió demasiado, picó el balón por encima del portero y lo mandó al fondo de la red. La pelota en la portería y el país entero en las estrellas. Un grito, eso fuimos. Y saltos y palmas y risas y cuarenta y cinco minutos más por delante para dejar claro que estaban allí para ganar, le pesara a quien le pesara, le sorprendiera a quien le sorprendiera. A media parte cenamos o al menos lo intentamos; hacía tiempo que no estaba tan nerviosa por un partido!!! Desde la última Champions del Barça como poco…

La segunda parte empezó otra vez con dominio alemán, con un Ballack que lucía su planta aún llevando la ceja cosida por un golpe con Senna y que andaba por el campo dispuesto a arrancar la cabeza de un bocao a quien se pusiera por delante. Y de la misma manera, los nuestros decidieron que ya estaba bien de darles confianza, que ya era hora de coger el mando del partido y demostrarles que estaban allí por méritos propios y no por casualidades del destino. Tuvieron oportunidades a porrillo, un balón que rechazó el palo en su base y lo escupió fuera sin que nadie pudiera rematar, la pelota se paseó por delante de la portería sin que Senna acertara a rematar… Sufrimos, necesitábamos un gol que nos diera la tranquilidad y, a pesar de todos los esfuerzos, no llegaba. Se estaba haciendo eterno, qué larga la tortura!!!! De repente, miré el reloj y vi que quedaban sólo diez minutos. Venga, venga, venga que ya son nuestros, que no nos quitan la copa, apretar los dientes y los puños!!!! Todas esas frases hechas, típicas y tópicas, que tanto hemos oído una y mil veces, pasaron por mi mente mientras me tapaba la cara con un cojín como si lo que había en la tele fuera una película de terror y no a una pandilla de tipos corriendo detrás de una pelota plateada. El reloj marcó los noventa minutos reglamentarios y el italiano añadió tres minutos, TRES minutos más!!!! Aguanta la pelota, que no te la quiten, no la eches fuera, resiste que el reloj corre de nuestra parte… y final del partido!!!!!

No creo que escucháramos lo que dijeron o gritaron en la tele. Por el balcón abierto de par en par no entró una brisa de verano sino el grito que, como una sola voz, dejaron escapar cientos, miles, millones de gargantas al mismo tiempo. Cohetes, tracas, petardazos, bocinas, cantos, palmas, bailes, saltos, cava que se descorchaba… alegría desatada y, por qué no decirlo, incredulidad porque hasta ayer por la noche, esas cosas no nos pasaban a nosotros!!!! Pero nos pasan, nos pasan y de qué manera. En el campo los jugadores corrían, se abrazaban, escondían el balón que les llevó a lo más alto y buscaban banderas entre los seguidores que tuvieron la suerte (o la visión, quién lo sabe!) de estar en el Prater viéndolos en directo, acompañándoles en su camino hacia las estrellas. Tuvieron el detallazo de hacer el pasillo a unos jugadores alemanes que pocas opciones tuvieron delante de tantas ganas, algo que hasta ayer no había visto jamás en una competición europea y que les honra porque habla de su modestia, del reconocimiento al mérito del rival y que, al menos a mis ojos, les hace todavía más grandes de lo que ya son. Después, con el camino despejado, subieron los nuestros a recoger las medallas y, como colofón, San Iker Casillas (hay que canonizarlo, no queda más remedio!) alzó la Copa que les acredita como el mejor equipo de esta vieja Europa que cada día ve un país nuevo en su mapa. A este paso, nos quedamos sin colores para señalarlos!!!!!

Hoy han vuelto a España en un avión en el que no me habría subido ni loca; todo el camino dando saltos, bailando, cantando… No sé cómo no les han detenido!!! Y en Madrid la gente se ha echado a la calle para rendirles el mejor homenaje que se les puede hacer: gritar sus nombres, llevar camisetas con sus números, cantar el “Campeones, a por ellos, podemos!!!!”. Me habría encantado estar ahí, pero desde el sofá de casa he podido verlo como en primera fila. Todos, absolutamente todos eran la viva imagen de la felicidad… Hasta Luis Aragonés, que sobrevivió de puritico milagro al manteo de anoche, saltaba y cantaba y aplaudía!!!! Este hombre es una caja de sorpresas, porras!!!! Y en la plaza de Colón, a partir de hoy la Plaza Roja de Madrid, los jugadores han dado rienda suelta a toda la alegría que llevaban dentro, dejando a un lado del cansancio que deben de acumular ya. Y ese Pepe Reina, desatao!!!! Menudo showman se ha perdido el mundo del espectáculo, señores!!!! Este chico, cuando cuelgue los guantes, tiene el futuro asegurado presentando cualquier programa de televisión… menos un telediario, claro! Reina, te adoroooo!!!!!

Ya sé que he dicho que no me identificaba con la selección. Ahora rectifico. NO ME IDENTIFICABA CON LAS SELECCIONES QUE HABIA CONOCIDO, CON ESTA SI!!!! Porque son jóvenes pero sobrada, sobradísimamente preparados; porque han dado una imagen de unidad que pocas veces se ve en el mundo del deporte; porque no ha habido una estrella por encima de los demás sino un equipo que ha luchado, ha sufrido y ha maravillado con modestia; porque da igual de donde viniera cada uno porque todos eran iguales en el campo; porque han hecho creer a un país que ya no creía en nada; porque nos han enseñado que con modestia y tesón se llega a lo más alto; porque a golpe de talento han cerrado tantas bocas como las que después han dejado abiertas de asombro, aquí y en otros países. Y porque teníamos al goleador del torneo, al mejor jugador del campeonato, al portero menos goleado y porque marcaron más goles que ningún otro equipo. Señoras y señores, esta SI es mi selección. Y se llaman Iker Casillas, Pepe Reina, Andrés Palop, Sergio Ramos, Alvaro Albeloa, Carles Puyol, Juanito, Carlos Marchena, Raúl Albiol, Joan Capdevila, Fernando Navarro, Marcos Senna, Xabi Alonso, Rubén de la Red, Xavi Hernández, Cesc Fábregas, Andés Iniesta, David Silva, Santi Cazorla, Sergio García, David Villa, Fernando Torres y Dani Güiza. Delante de todos, Luis Aragonés. Estos son los míos, esta vez, sí. Gracias por hacernos volar tan alto.

Podemos? Ya lo creo que podemos!!!!

Mjo

miércoles, 18 de junio de 2008

Miércoles, 18 de junio de 2008 (Camino sin retorno)


Descenso a los infiernos, como cada día desde hace mucho tiempo. Quién me dice a mí que seré capaz de dejarlo todo atrás cualquier día, cuando ahora mismo lo único que me gustaría hacer es salir de aquí y no volver jamás. Sigue doliendo, duele hasta cuando pienso que ya no lo hará más, que empieza a cerrarse la herida, cuando bajo la guardia y la realidad me golpea entre los ojos… Y es que no hay un momento de tregua, un respiro, un instante de paz, una perspectiva de olvido…

Mientras no los veo juntos, sigo adelante. En el momento que ella entra, el aire cambia y yo no soy capaz de mantener la cabeza fría, se me hunde el mundo. Nunca antes había llegado a desear con tantas ganas que alguien no se hubiera cruzado en mi camino. Hay gente a la que no he querido, que me ha sigo realmente desagradable y hasta les he llegado a odiar un poco, pero hasta hoy más o menos controlaba mis sentimientos. Con ella no puedo, me ataca los nervios y en lo más profundo de mí se abre un abismo frío que me deja fuera de combate, incapaz de pensar en nada más que ellos dos juntos. No quiero ser ella para que él este conmigo, quiero ser yo y tenerle a él… pero eso no es más que otra fantasía estúpida que jamás se hará realidad.

Me estoy engañando al pensar que no durarán, están juntos y un solo minuto ya es más de lo que yo esperaba. Tengo que hacer borrón y cuenta nueva, pero al mirar atrás y recordar todas las veces que me ha pasado lo mismo, descubro que sigo sin saber cómo hacerlo. ¿Me voy, me alejo, cambio de mentalidad, le busco defectos, invento excusas, no hablo, no pienso, no respiro? No sé olvidarle… aunque quizás la verdad sea que no quiero hacerlo. Es como olvidar tantos buenos ratos como hemos pasado, todos los sentimientos que ha despertado en mí, las ilusiones, la cercanía. Creí que esta vez sería diferente, deseaba que lo fuera porque estoy harta de desear y no tener, de querer algo que nunca consigo… Y por el camino se me olvidó que sigo siendo yo y a mí, por mucho que me empeñe, estas cosas no me pasan. No quiero volver a sentir nada de nada por nadie, no de esta manera ni con este final.

Mjo

miércoles, 28 de mayo de 2008

MARTES, 20-05-2008

"Cuenta conmigo", le dijo ella. "Ya cuento contigo", contestó él. Y el aire, el tiempo y el espacio se detuvieron entre ellos. Fue como si todo adquiriera otro ritmo, más lento, más oscuro y extraño. Ella empezó a temer sus propias miradas, segura de que decían en silencio todo lo que callaban sus palabras. A veces veía su imagen reflejada en un cristal y buscaba sus ojos, intentando averiguar si había cambiado algo, buscando significados que ni siquiera sabía si estaban o no. Iba más allá; si siempre analizaba sus frases, ahora les daba la vuelta, las miraba del derecho y del revés, cambiaba el orden y las memorizaba. Después, en el silencio de su habitación, las sacaba del escondite de su memoria y las saboreaba en soledad. Veía sus sonrisas y sus enfados, sus gestos, su voz cuando la llamaba. Su propio nombre sonaba mejor cuando lo decía él.

Volvía a aquel sábado que cruzó su puerta y llenó su casa; inventaba otra escena y un nuevo final. Después despertaba de su sueño y veía la realidad. Le quería, le deseaba, intentaba olvidarle y se rendía a la evidencia de sus sentimientos un día tras otro, en una espiral de sueños que iba y venía al compás de su vida. Bajó la guardia hacía tiempo y él entró poquito a poco, sin anunciarse, sin pedir permiso; lento pero seguro, llegó para quedarse. Se adueñó de un espacio vacío y ella sólo fue capaz de sentarse a esperar. Y en esa espera, le perdió.

Nunca ha sido tuyo, cómo puedes echar de menos algo que nunca has tenido, cómo puede dolerte tanto... Cada mañana, cada tarde, cada noche se repite esas frases como si fuera un sortigelio de protección. A ratos quiere, y cree que puede, olvidarle. La mayoría del tiempo, sin embargo, se aferra a ese sentimiento como si fuera su tabla de salvación. De alguna manera sabe que no sirve de nada porque no hay nada que hacer. Lo sabe aunque una parte de ella se empeña en seguir adelante, hasta donde pueda llegar, mientras sea capaz de aguantar sin romperse, sin dejarse el alma en una lucha que conoce porque no es la primera vez que la vive. Tan solo espera que en esta ocasión sea distinto.

En algún momento, se da cuenta que cometió un error. Esa mañana de sábado le preguntó por ella, por la que ganó la batalla que las dos peleaban. Necesitaba saber qué decía él, si le diría algo que alumbrara su pequeña esperanza. Experta en malinterpretar las palabras, creyó ver una luz, un "quizás", un "es ahora, pero no será durante mucho tiempo". Y ahora le habla de ella como lo haría con una amiga que no sientiera nada por él. Cada vez que escucha su nombre, siente que la expresión de su cara cambia, no puede contestarle, aguanta las ganas de gritar y desea que se calle, que la deje en paz y no le cuente nada. Por un lado, espera con todas sus fuerzas que él no note ese cambio de actitud. Por el otro, quiere que lo vea, que lo sienta y comprenda porque quizás así dejaría de comentarle lo que hacen, ahorrándole esos momento de dolor.

Se pregunta qué contestaría si él le preguntara el por qué de esos silencios repentinos y pesados. ¿Sería capaz de decirle la verdad o inventaría alguna excusa más o menos creíble? En el fondo confía que no se produzca nunca esa situación, sabe que no se le dan bien las confrontaciones. Tendría todas las de perder aunque ¿gana algo ahora? No, de eso sí que está segura.

Hoy él le ha dicho que ya no puede más, que en el trabajo se ahoga y no ve por dónde salir, que se irá. Ella se ha sentido triste al principo, le echará de mesnos cada momento del día y nada volverá a ser igual. Después, cuando se ha quedado sola con sus pensamientos, se ha dicho que es lo mejor que puede pasarle. Si se va, si no le ve cada día durante muchas horas, quizás pueda ponerse un parche en el corazón y empezar a olvidarle.

Más tarde, las ocho. Hora de marcharse a casa. Recoge sus cosas y se va, dándole vueltas a todo y llegando a ningún lugar. Le gustaría dejar de hacerse la fuerte, poder sentarse delante de alguien y llorar su pena sin escuchar "eres tonta, no vale la pena, es idiota, olvídale". Imagina que cuando llegue al piso se tumbará en la cama y abrirá el dique de sus emociones hasta quedarse vacía y limpia, pero no lo hace. Lo intenta pero no ocurre nada. Cena, ve una película y después se acuesta. Un día más, un día menos.

Mañana, vuelta a empezar.

Mjo

jueves, 15 de mayo de 2008

MIERCOLES, 14-mayo-2008


Hola, os acordais de mí? Mucho tiempo sin pasarme por aquí, qué tal vosotros? La verdad es que me he acordado de este blog pero cada vez que me sentaba delante del ordenador a escribir algo, sólo me salían cosas tristes y lamentables. Así que acababa borrándolo todo y apagando el portátil en espera de mejor ocasión. No es que las cosas hayan cambiado mucho pero al menos vuelvo a tener cosas alegres que contar.

¿Os acordais de que me iba a presentar al concurso de escritura de Montmeló? Pues lo hice, en las dos categorías: poesía y prosa. El miércoles pasado me llamaron del Centre Cultural La Torreta y me dijeron que al día siguiente iban a hacer la entrega de premios y que yo TENIA que ir... De lo cual deduje que igual había ganado algo. Pensé que habría sido en prosa, todos los que leyeron el texto me dijeron que estaba muy bien y siempre he confiado más en esa forma de escritura. Así que el jueves me fui a la biblioteca con mi prima Isabel, por aquello de tener un apoyo si resultaba ser una decepción mayúscula, y apenas había plantado el trasero en la silla y ya habían dicho mi nombre. Si, amigos míos, gané en la sección de poesía y eso sí que me dejó sorprendida, gratamente sorprendida. Siempre he pensado que mis poemas son, además de ñoños, muy personales. Todos, o casi todos, tienen un motivo, una fecha y un personaje que lo motivó y pensé que sólo quien conociera por qué los escribí podrían apreciarlos. Pero fíjaros que ha habido alguien, un grupo de personas, que ha decidido que valen la pena. De hecho, valen... TRESCIENTOS EUROS Y UN RAMO DE FLORES!!!!! Ese fue el premio y es la primera vez que gano dinero con algo que ha salido de mi cabeza, de mis experiencias y mis desastres, y sólo por eso ya vale la pena haber pasado por ello. Bueno, exagero, pero hace que sea un poquito menos triste. Es igual, yo me entiendo!!!!

Qué más puedo explicaros... El domingo pasado fuimos al Salón de la Moto de Barcelona. Sí, estoy loca: me paso la semana rodeada de esos cacharros, mis vacaciones suelen tener que ver con ellas y un fin de semana largo que tengo voy y me lo paso de stand en stand, subiéndome en todas las que se me antojan! Fue muy divertido, me "probé" motos deportivas, scooters, ruteras, de enduro... Todo lo que tuviera cuatro ruedas y me apeteciera!!!! De una Goldwing 1800 a las CRF 450, pasando por CBR 1000, Hayabusa 1300, Cotas de trial, Ninjas 250, Varadero 1000, Transalp 700... Y acabé por aceptar que mi cabeza no anda bien si soy capaz de divertirme tanto haciendo algo así de simple. Me rindo a la evidencia: son mi vida, qué le voy a hacer!!!!

El sábado hicimos una sesión de fotos en Vilafranca. Sonia tiene que presentar un trabajo de fotografía en el cole y nos pidió colaboración como modelos. Esto... ¿he dicho que era de desnudos? La cuestión es que se le ocurrió mezclar mujeres y motociclismo, yo pedí botas, cascos y demás cosas de enduro y allí que nos presentamos todas dispuestas a no enseñar ni un centímetro de piel que no fuera estrictamente necesario. Es decir: taparnos todo lo que no fueran pies, manos y hasta brazos, la cabeza y quizás, QUIZAS, un cachito de pierna. El resto se iba a tapar con todo lo que estuviera a nuestro alcance. Claro que una vez metidas en batalla, creo que perdimos un pelín la vergüenza y hay algunas que han quedado francamente descaradas. Muy artísticas, y después de ver cómo están quedando al pasarlas a blanco y negro... no puedo negar que son preciosas!!!! Aunque una peque de falsa modestia, es así, lo siento. Me encantan, estoy pensando en comprar un marco y poner algunas; en mi habitación, claro. No es plan de escandalizar a todo el que algún día venga a casa... Que una es muy decente, aunque sólo sea porque no le queda más remedio!!!!

Y ese mismo sábado empezó muy bien, no voy a mentiros. Parte del material para las fotos me lo prestó Dani, que una vez superó el susto de pensar que le pedía que fuera uno de los modelos (habría estado bien, jejeje!!!!) estuvo encantado de dejarme lo que pudiera necesitar. Lo malo es que con todo el jaleo del Salón, se le olvidó. Y con lo que a mí me cuesta decirle algo porque siempre tengo la impresión de que no hago más que agobiarle, me esperé hasta el último momento para recordárselo. El viernes por la mañana se lo comenté y hay que decir en su favor que parecía (porque lo estaba, qué tonta soy!) realmente enfadado por el descuido. Empezó a pensar maneras de solucionarme el problema que tenía y hablando, hablando, me dijo que si quería podía traérmelo el sábado a casa. El problema es que yo tenía que salir como muy tarde a las diez y si él no tenía que trabajar, y así era, me sabía mal que madrugara para hacerme el favor. Se lo comenté y me dijo que no me preocupara porque tenía que llevar a (me niego a decir su nombre!) la zorra al trabajo a las ocho y no tenía previsto hacer nada más. Se me cayó el alma al suelo y le dije que ya pensaría en algo y le llamaría a mediodía para decirle lo que fuera. Se fue y yo me quedé en la tienda, mascando mi rabia, hasta que se me ocurrió una idea genial: decirle que sí, que me lo trajera a casa y yo, a cambio y porque soy una persona encantadora, le invitaba a desayunar. Tal y como quedamos, le llamé, se lo propuse y dijo que sí sin pensarlo demasiado. En ese momento pegué un grito silencioso y mental, como si fuera una gran victoria... hasta que la parte racional de mi cerebro dijo "eres idiota, irá a tu casa después de dejarla a ella en el trabajo así que dónde está el gran paso!!!", pero ni por esas pude dejar de sentirme contenta. Ya sé lo que estais pensando, que soy patética, pero no me importa! Cuando llegué a casa el viernes, cené a toda pastilla y me convertí en un torbellino ordenando todo lo que había que ordenar, quitando ropa sucia, tirando papeles (sí, la mesa del comedor apareció otra vez), fregando platos y echando ambientador hasta debajo de la cama... Me acosté cansada y nerviosa pero contra todo pronóstico, fui capaz de dormir hasta que sonó el despertador a las ocho. Tenía que ducharme y estar un poco presentable así que me puse en marcha en cuanto me levanté. El piso tenía buen aspecto, no estaba limpio como una patena pero sí presentable. Salí a comprar algo para desayunar y a las ocho y media me envió un mensaje diciéndome que salía ya y en media hora más o menos llegaría. Y sí señor, hicieron acto de presencia los nervios, qué esperabais? Sigo siendo yo!!!!

Di un millón de paseos por el piso y cuando ya estaba al borde del infarto sonó el timbre, le abrí la puerta y respiré hondo unas doscientas mil veces. Cuando entró en mi casa, me puse mi mejor sonrisa y todo empezó. Le hice la visita de rigor en unos tres minutos, no hay espacio para alargarlo más, y cuando dijo que le gustaba mucho me relajé por fin. Preparé el desayuno y nos sentamos a hablar, él en mi rincón del sofá y yo en el sillón. Hablamos tranquilamente, me contó cómo había ido el Salón los dos días que había estado por allí, de los problemas del trabajo y de lo harto que está de todo. Yo intentaba no babear ni actuar como una niña tonta, pero no dejaba de pensar lo bien que le sentaba a mi piso que Dani estuviera allí. Me dieron ganas de cerrar la puerta y tirar la llave, para que se quedara allí conmigo para siempre. Fuera llovía, este fin de semana hubo temporal por primera vez en no sé cuánto tiempo, pero para mí lucía un sol de primavera en mi comedor. Al final me armé de valor y le pregunté por la zorra (lo siento, sigo negándome a decir su nombre!) y su respuesta fue "Bien, me deja hacer lo que quiero...!", con el mismo entusiamo con que yo describiría un repollo cocido. Y luego se limitó a contarme los problemas que tiene ella en su trabajo, como si a mí me importara lo más mínimo... El tiempo se me fue sin darme cuenta y llegó la hora de irme, así que me acompañó al coche con los trastos, nos despedimos y me fui con una sensación amarga en el corazón. Sé que había estado enfadado con ella toda la semana, así que su "bien" no fue exactamente la respuesta que esperaba y me hice a la idea de que mejor empezaba a olvidarme de todo de una vez por todas pero... según iba conduciendo hacia Vilafranca, me dije que su falta de entusiasmo quizás fuera una buena señal y las cosas poco a poco volviendo a su lugar. No estaba muerta de alegría pero tampoco hundida en el fango y eso, con la que estaba cayendo, ya era algo! De todas formas, cuando volví a casa por la noche, noté que a mi piso le faltaba algo. Al final me dí cuenta de que era Dani lo que me faltaba...

Ayer se enteró de que su padre había muerto. Hace años que se había ido, los dejó a los cuatro y a su madre no sé por qué. Tal y como pensé después de hablar con él, le afectó más de lo que quería aparentar. Al salir del trabajo, me dió uno de esos arranques y le mandé un mensaje: "Ya sé que tienes mucha gente a la que acudir pero si necesitas hablar, pegar cuatro gritos o no decir nada, cuenta conmigo. Un beso, peque". Cuando apagué el móvil a eso de las once, no había recibido respuesta y eso me descolocó, me decepcionó. Supongo que esperaba al menos un "gracias" y su silencio me dolió mucho. Esta mañana, cuando he encendido el móvil después de sonar el despertador, me ha llegado la respuesta: "Muchas gracias! Ya cuento contigo. Buenas noches"... No es nada, pero para mí es algo. ¿El qué? Pues todavía no lo tengo claro pero me gusta. Le he oído decir muchas veces que si no fuera por mí ya se habría ido del trabajo y cosas por el estilo, pero a mí nunca me había dicho directamente nada parecido. Es agradable saber que, de alguna manera, sabe que estoy ahí. No puede ser malo, no?

De todas maneras, sigue saliendo con la zorra y eso ya es lo suficientemente malo para mí. Que ella venga a recogerle casi todos los días me mata, es un golpe a mis sentimientos. Tengo la impresión de que ella sabe perfectamente, o al menos se lo imagina bastante bien, que yo siento algo por Dani. A veces me parece que me mira con sarcasmo, como si me dijera "míralo, es lo único que puedes hacer porque es mío!" y el sábado por la mañana, en los cincuenta minutos que Dani estuvo en casa, más o menos, le mandó dos mensajes y le llamó una vez por teléfono. ¿No es demasiado? Pues ni que yo lo fuera a saltar al cuello en cuanto cruzará el umbral, porras! Qué no soy Mata Hari... No sé si realmente va a durar mucho, si él está enamorado de ella o si sólo se lo toma como una especie de distracción; la verdad es que ando perdidísima con él en ese sentido, no sé por dónde anda en esa relación y a veces me dan ganas de gritar de rabia y decepción. A veces creo que no vale la pena seguir esperando mientras recibo tantos golpes pero en el último momento, cuando estoy a punto de rendirme, siempre pasa algo que me hace continuar. Malditos sentimientos... con lo tranquila que estaba yo!!!!

Creo que ya os he puesto al día con todo lo que últimamente ha pasado en mi vida. Espero no haberos aburrido demasiado y prometo pasarme más por aquí, para no soltarlo todo de golpe. No tengo medida, verdad?

Mjo

jueves, 27 de marzo de 2008

MIERCOLES, 26-03-08 (Día uno: prueba casi superada)

Es lo mejor que puedo decir, que he superado el día y creo que no lo hecho del todo mal. Y eso que ha sido difícil, sobre todo la tarde. Hasta ese momento ha ido la cosa más o menos bien. Pero cuando la he visto entrar en la tienda, todo se ha ido a la porra. Y en el momento que he visto que se besaban... punto y final a la normalidad que casi había conseguido. Eso es lo que me espera? Que se plante allí cada vez que quiera y verlos juntos, ni más ni menos.

Pensándolo fríamente, quizás eso me vaya bien. Es como un tratamiento de choque, uno de esos que te enfrentan a lo que más temes, a lo que te hiere, para hacerte fuerte y empezar a superarlo. Y en ello estoy. Después de un rato difícil, en el que casi me costaba hasta respirar de tanto aguantarme las ganas de gritar de pura rabia en el que Trix me ha ayudado a recuperar la calma con una llamada de auxilio social, he conseguido salir del despacho y sentarme en mi mesa sin instintos asesinos... demasiado evidentes e inaguantables. Lo estoy superando, jejeje. Eso sí, pasito a pasito. Hoy, un poco; mañana, otro poco más y así hasta que sea capaz de dejarlo atrás del todo. Suena a falso, verdad? Bueno, es que igual a fuerza de repetírmelo quizás consiga creermelo, porque ahora mismo cualquier cosa es bienvenida. Soy mejor, valgo más, él se lo pierde... Frases repetitivas, cansinas, habituales cuando alguien nos hace daño, parches para el corazón y para la razón, tiritas de colores para los sentimientos. Funcionan? No lo sé, a largo plazo seguro que lo hacen y ahora mismo, eso me parece más que suficiente. Es todo lo que tengo. Eso y una extraña tranquilidad que me parece frágil, la absurda sensación de que esto es lo mejor que podía pasarme y que ojalá hubiera sido antes porque quizás así no habría llegado tan lejos con estos sentimientos que llevo dentro y con los que no sé que hacer. No sería fantástico que pudiera cogerlos a puñados, meterlos en un cajón y olvidarme de ellos hasta dentro de mucho tiempo? Pero no es así, de manera que mejor me hago a la idea de que tengo que empezar de cero, que trompezaré y me caeré un millón de veces pero que siempre, siempre habrá quién me tienda una mano para ayudarme a levantarme y seguir andando. Es la vida, no hay más vuelta de hoja. Podría ser peor, sabes?

Y cuando he llegado a casa, he abierto el buzón. Dentro había una publicidad del Ajuntament de Montmeló que dice así: "13a EDICIO PREMI LITERARI LA GRUA"... y he sonreído. Dos categorías, prosa y poesía, diez folios como máximo de extensión, plazo de entrega hasta el 21 de abril. Voy a hacerlo, voy a sentarme delante del ordenador y escribir algo que valga la pena. Hace un millón de años gané un concurso parecido en Sant Joan Despí, me dieron un lote de libros y publicaron la historia en un librito. Me sentí orgullosa como nunca antes, me encantó! Es una tontería, lo sé, pero era mi creación y supongo que algunas personas lo leyeron y quizás les gustó. Por intentarlo, no pierdo absolutamente nada más que tiempo y eso, visto lo visto, es algo que tengo de sobra. Igual me presento a las dos categorías, tengo un montón de poemas ya escritos que no están demasiado mal. Ya iré informando... De aquí al Planeta, al Nadal... Quién sabe? Ilusiones, de eso se compone la vida. Ay...

Mjo

miércoles, 26 de marzo de 2008

MARTES, 25-03-08 (La máscara)


Yo, que me las prometía tan felices después de andar un pasito adelante con Dani, hoy he aterrizado de pleno en la realidad. Supongo que recordais a la tipa del bar, he hablado de ella por aquí. Bueno, pues resulta que esta saliendo con ella. Dani y esa tía, están saliendo... y yo siento que todo lo que he visto, pensado, sentido y esperado... Bueno, no tengo las ideas claras ahora mismo. A ratos sólo tengo ganas de tirarme en la cama y hartarme de llorar y luego lo único que quiero es gritar, gritar tan alto que me oígan hasta en la estación espacial rusa que está vaya usted a saber dónde, gritar que no me merezco que siempre me salgan las cosas del revés, que algo debe haber en mí que valga la pena, que yo valgo más que ella, que él me ha decepcionado porque no entiendo lo que le ve, que estoy cansada de todo y que no quiero volver a sentir nada por nadie nunca más. Y que no quiero verla cada dos por tres en la tienda, que es lo que va a pasar porque ya lo hace, que no soporto que encima venga a hablar conmigo haciéndose la simpática, que si antes ya me caía fatal ahora es que no quiero ni saber que existe, que no sé por qué ella y no yo, que no comprendo qué pasa conmigo, que no sé cómo voy a soportar el día de mañana ni todos los que vendrán hasta que esta herida deje de doler, que espero no demostrarle el daño que me ha hecho porque sería perder del todo esta batalla que es con él pero sobre todo conmigo misma. Y quiero dejar de sentirme estúpida y ridícula por haber pensado que a fuerza de paciencia al final llegaría donde quería llegar, porque ví y malinterpreté casi todo y casi siempre, porque a pesar de todo lo que pienso ahora mismo de Dani... en el fondo, sigue siendo Dani. Y yo siento lo que siento, y siento sentirlo. Mañana veré las cosas de otra manera, eso seguro, pero hoy... hoy sólo pienso en que está con ella, que cada vez que recibe un mensaje es suyo, que cuando habla por teléfono y sonríe, lo hace por ella, que si tiene prisa por salir de la tienda es porque ella le espera, que están juntos y yo estoy a solas con mis pensamientos.

Aunque no estoy sola. Gracias a Sonia, a Noe, a Trix y a Pepi. Por escucharme, por aguantar mis neuras, por estar al otro lado del teléfono dispuestas a soportar mis lloriqueos y mis pataletas, por decirme que valgo mucho más que ella, que merezco algo mejor que él, que pase lo que pase saldré adelante, que no van a durar y que se dará cuenta de que ha metido la pata, que estaba desesperado y ella resultó estar más a mano, que se arrepentirá y un montón de cosas más que no podría decir pero que ellas sí han dicho y, sobre todo, lo han dicho como si lo creyeran y, de paso, me han hecho creerlo. La vida te da un golpe detrás de otro, el amor es un animal rebelde que se revuelve cuando menos te lo esperas y te pega un zarpazo directo al corazón. Pero vale la pena saber que al otro lado del teléfono tienes gente a la que puedes llamar para que te haga reír cuando no tienes ganas, que te halague cuando crees que no vales nada, que conteste a tus mensajes de socorro echándote un salvavidas de palabras y te pongan a flote a golpe de cariño. Lo mejor que tengo en la vida es mi familia y mis amigos. Ellos me hacen mejor de lo que soy, ellos me hacen creer que puedo, que soy mejor de lo que pienso. Con eso me quedo. Lo demás vendrá mañana y ya veremos lo que hacemos.

Mjo


P.S. También gracias también a Rubén porque aunque acabo de mandarle un sms para contarle las novedades, sé que en cuanto pueda me pegará un toque de teléfono y se portará como la persona maravillosa que es.

jueves, 13 de marzo de 2008

MIERCOLES, 12-03-08 (No sé qué decir...)

Hace mucho tiempo que no me paso por aquí para contar algo, lo que sea. No es por falta de cosas que explicar, aunque tampoco es que hay demasiadas novedades. El primer plan era hacer un relato ameno de nuestro viaje a Florencia, el que hice a principios de febrero con mi hermana Sonia. Sin embargo cuando me plantaba delante del ordenador, no podía. Simplemente las palabras no salían y lo que escribía, me parecía tan oscuro y hueco que acababa por borrarlo y esperar. Pero no llegaba la inspiración. Florencia es hermosa, es historia, es arte, es armonía y sentimiento, es fantasía y sueño, es luz y oscuridad, dulzura y crueldad. Merece ser contada con detalle, no con simples pinceladas lanzadas a una pantalla que espera palabras reales. No he podido; la llevo dentro y ojalá vuelva antes de que pasen años. La experiencia fue maravillosa, ni siquiera la lluvia pudo estropearlo, y no se paga con dinero el ver la cara de Sonia cuando apareció ante sus ojos el Duomo en todo su esplendor de marmol de colores. No lo olvidaré nunca y no necesitaré mirar las fotos para recordarlo. Lo llevo en la memoria, igual que la ascensión al Campanile o la figura imponente del David de Miguel Angel dominando la Galería de la Academia, o la fragilidad de la Venus de Botticelli mirándonos desde su concha a los pies de una playa varada en las paredes del Uffici... Hay que verlo y sentirlo, llevarlo dentro para apreciarlo, mimarlo y hacerlo tuyo. De una manera irracional y aún a riesgo de que penseis que estoy como una cabra, Florencia me pertenece de una manera sutil y extraña.

Y sin embargo la vida sigue y prosigue el poderoso drama, como dijo algún poeta, y tú estás aquí, y puedes contribuir con un verso. O con una frase que arranque una sonrisa, con un roce al pasar o una nota al pie de página en algún listado lleno de números y tachones. La vida a veces puede ser maravillosa y a veces un maldito infierno, pero la noche llega siempre y después el día, en un ciclo que no acaba sino que empieza y termina en bloques de veinticuatro horas que palpitan y se mueven, que traen sorpresas y se llevan tristezas y alegrías. Me gusta mi vida, aunque a veces me parezca casi imposible vivirla a cada segundo. Porque cuando menos te lo esperas, el mundo vuelve a su lugar en un parpadeo. Cierras los ojos y cuando vuelves a abrirlos, todo encaja y lo ves en su justa dimensión. Yo estoy aquí y no pienso irme sin presentar batalla. Si pierdo, al menos que no pueda decir que no lo intenté. Qué me dices, bailas conmigo? Tú elige la música, yo marcaré el ritmo con la punta de mis pies.

Mjo